Se empieza a gestar la propuesta de disolución del Ayuntamiento de Arona

El Ayuntamiento aronero (con su alcalde ilegal, condenado y plurimputado a la cabeza), se dispone a seguir los pasos de Marbella: el gobierno bertista al completo, expuesto a irse al garete por apología de la corrupción.

La negativa de CC y CAN a acatar la instrucción de la secretaría general del Ayuntamiento y de la Junta Electoral Central sobre el cese ex lege del alcalde por causa sobrevenida de incompatibilidad y su escandaloso pleno del martes han terminado de encender las alarmas anticorrupción. Ya no es solo que el alcalde, varios concejales de su gobierno y varios técnicos municipales estén imputados en megaquerellas de corrupción urbanística, económica y de favores (Casos Arona 1, 2, 3,…). Ni es solo que a eso que, además, el primer edil haya sido condenado por prevaricación en la contratación de personal. Ni se trata ya tan solo de que el alcalde se niegue a acatar la instrucción de cese por incompatibilidad que dio la secretaria municipal a raíz de esa condena.

Ahora es que además el gobierno bertista de Coalición Canaria al completo y sus colegas del CAN-CCN han plantado cara al Estado de Derecho arrogándose competencias de Tribunal Constitucional y de Tribunal Supremo para ‘absolver’ al alcalde de su causa de incompatibilidad y para permitirle saltarse la legislación que determina su obligación de dejar el cargo.

Eso de que el pleno es soberano y decide si cumple o no las leyes, y de que la soberanía popular de las urnas es incuestionable, diga lo que diga San Berto, son barbaridades muy muy bárbara. Tanto como para someter su retirada del poder y la de todo su equipo de gobierno al Consejo de Ministros. Uffff, esto si es que es marchaaaaaaaaaaa. En realidad ya hace muuucho que hay motivos para impulsar esa propuesta de disolución política. Y lo ocurrido esta semana en el salón de plenos de Arona ha sido la confirmación de que los gobernantes de este municipio del Sur de Tenerife no sienten ningún respeto por la legalidad y de que no dudan en usar su poder público para satisfacer sus intereses y deseos particulares.

Decía ayer el alcalde ilegal de Arona que con la celebración del circo plenario que ha acordado eximirle de cumplir la legislación que le obliga a cesar por incompatibilidad sobrevenida provocada por una condena de prevaricación continuada, que tras ese pleno «la normalidad» retornaría a Arona. Sí, claro, la normalidad normal de Aronalandia, porque otra cosa… 😉 .

Mañana intento contarles más detalles (en realidad es que debería haber esperado unos días para pasarles la filtración y no he aguantado las ganas).

Si quieren recordar y/o hacerse a la idea de qué implica elevar una petición de disolución de corporación, pueden ir echando un vistazo a lo que ocurrió en Marbella en 2006: Real Decreto Disolución Ayuntamiento de Marbella, BOE 2006 (<– pinchar para descargar pdf).

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