Los polis de Arona ignoraron masivamente la convocatoria consistorial para la celebración de su patrón (al parecer asistieron dos mandos y un representante sindical a la misa)
La antaño multitudinaria y ‘glamourosa’ celebración del día patronal de la Policía Local de Arona, ha quedado reducido este año a una soledosa misa. Temeroso de que los agentes le hicieran alguna protesta, el alcalde, Berto González Reverón, prefirió no hacer nada que le expusiera a estar frente a frente con la plantilla policial.
Y ya ha tenido que ser grande su temor a que la Policía le plantara cara y/o le dejara en ridículo, ¡¡porque ha suspendido hasta el tradicional pase de revista!! Con lo que él se hinchaba sintiéndose como un militar de alto rango o un líder que pasaba revista a su ejército azul (este año bastante desteñido porque hace tiempo que van escasos de ropa) empuñando su bastón de mando y luciendo todo hinchado su medalla alcaldicia).
El Ayuntamiento invitaba para los festejos policiales a los mandos de los cuerpos de seguridad del Estado, a los concejales de los municipios vecinos, y a cuantas autoridades pillara por banda (juez decano e instructor del Caso Arona incluido, además de cónsules, embajadores y demás). Y entre otras cosas, premiaba a los agentes más destacados en la prestación de su servicio.
Pero desde que el Bertismo perdió el glamour y la Policía Local terminó por indignarse con la gestión del cuerpo, hasta San Quintin se ha quedado ajado.
Sobre la causa de su miedo a los policías, cuentan que le llegó el rumor de que preveían darle la espalda masivamente cuando fuera a darles la mano pasando revista.
Eso, donde lo ven, es el síntoma de una crisis profunda en la Policía Local de Arona, en la seguridad del municipio y en las relaciones entre el cuerpo policial, Berto el alcalde y el resto de sus gobernantes. Verán que el día menos pensado revienta el sarao policial que ha liado CC (reestructuraciones de plantilla y esquema de mando que fracasaron, enchufismo, reducción salarial,…). En línea con lo que le pasa a Al Punto, prácticamente toda la plantilla policial está «al punto de la desidia».
Cuentan