Maremoto de presiones de dimisión contra el alcalde condenado por prevaricador

Hasta en Coalición Canaria gana peso la opinión de que el nacionalisto alcalde de Arona debe abandonar el cargo

Berto, el alcalde de Arona, se había convencido a sí mismo de que no sería condenado en el Caso Enchufe y, de serlo, que tampoco sería para tanto. Recurso contra su condena -a costa del erario público, como siempre-. Un convencido discurso de inocencia en tono victimista y consignas como la de que tiene que seguir en el cargo porque ha ganado dos elecciones por mayoría absoluta. Si acaso una semana de plumazos críticos en la prensa y de chismorreos chungos en los bares (cuestiones ambas que este alcalde lleva infinitamente mal, pues no tolera la crítica). Alguna aislada petición de dimisión por parte de la oposición. Y listo. Ése fue su análisis de situación antes y justo después de recibir el taponazo judicial que le ha largado la magistrada Eva Guerra con su demoledora sentencia de 4’5 años y medio de inhabilitación contra Berto.

Creía que tenía amarrados a la mayoría de los medios de comunicación (al menos a los más fuertes), y que aunque publicaran la sentencia lo harían de forma descafeinada. Y creía que contaba con el apoyo incondicional del presidente de Canarias, Paulino Rivero, así como del partido -en Arona y en Tenerife-.

Como de costumbre, los cálculos le han salido mal. No ha dado una… Ha sido condenado, con una pena de inhabilitación para ejercicio de cargo público mucho mayor de lo que podían prever incluso las voces más pesimistas de su Bertismo. Las críticas en prensa y en la calle contra su desvarío de seguir de alcalde como si nada no cesan y, para colmo, en Coalición Canaria están ganando cada vez más peso las voces que claman contra Berto. Temen fundamentalmente el terrible daño político que les puede hacer apoyar a un alcalde condenado por corrupción…

Ya seguiré 😉 .

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