El Caso Arona 3 despierta sigiloso del letargo judicial

  • ¿Adivinan quién ha sido citado para prestar declaración mañana en los juzgados aroneros por escándalos de corrupción?

  • ¿Y adivinan quiénes le seguirán luego? Y más difícil, ¿alguien sabe de qué va esta mega causa?

  • Shhhh, silencio si saben o tienen curiosidad por saber: perroflauta quien no acate la Ley del Ver, oír y callar en asuntos de corrupción aronera.

Imagen compartida del blog Desde el cantón.

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Digo si “adivinan” porque doy por hecho que la inmensa mayoría de ustedes no lo saben, ya que nadie ha estimado oportuno informar públicamente sobre las novedades que aluden al denominado Caso Arona 3.

En esa escandalosa causa ha ganado la reivindicación de los protagonistas de la lacra de la corrupción que tiene hundida a Arona: que todo lo que tenga que ver con la investigación de presuntos delitos y con los argumentos que esgrimen en sede judicial los políticos protagonistas y demás aludidos, se haga de espaldas a la opinión pública.

En lo que a transparencia respecta, todo al gusto de los presuntos corruptos (algunos ya sin el presunto) y de quienes estiman que judicializar la vida política municipal dando conocimiento a Fiscalía de los indicios de delitos que ven en el consistorio, es algo terrible. Tan o más terrible que el hecho de que los tribunales vean que es necesario iniciar una investigación y pedir explicaciones a los sospechosos. Y el no va más del terror: que algún medio o periodista informe sobre los detalles y que todos los sectores sociales afectados se pongan a debatir públicamente sobre el problema y sobre la búsqueda de soluciones, porque eso no es nada constructivo.

Tal y como está el patio de la transparencia en Tenerife Sur a pesar de que ya se han confirmado las gravísimas acusaciones del Caso Arona 1 (pendiente de que se fije fecha para juicio), parece ser que lo conveniente y razonable frente a la corrupción político-técnica de este municipio es no darse por aludido. Lo que se llama la LEY DEL VER, OÍR Y CALLAR. Y parece ser también que quienes no acatan esa ley del silencio y de la inacción no son ciudadanos-políticos-empresarios ni periodistas respetables, sino malévolos, vengativos e irresponsables perroflautas nada nada respetables ni dignos de recibir apoyo público ni siquiera cuando se demuestra que tienen razón en sus denuncias y protestas anticorrupción.

Así que nada, aprovechando que estoy liada y aletargada en un cómodo activismo pasivo, voy a seguir su silencioso ejemplo en la causa que se despereza mañana: hacer como si la corrupción no fuera conmigo. Se supone que eso basta para sentirse respetable, ¿no? Mientras uno calle públicamente en asuntos de corrupción y se garantice que casi nadie pueda formarse una opinión sobre los escándalos presuntamente delictivos que tienen masacrada Arona, pasa a formar parte del club de los honorables del sistema imperante, ¿no?

Y otra duda que tengo, si callo sobre corrupción aronera pero largo la que está secreta en otros municipios ¿mantendría la respetabilidad en Arona? Pregunto porque ando poco docta en estas normas de decoro y respetabilidad social que tan claro parecen tener, por ejemplo, CC, CAN-CCN, PSOE y PP.

Ea, vaya por todos ellos este brindis hari de silencio judicial. Y ya saben los que se resistan a aguantarse la curiosidad o las ganas de pedir explicaciones en cuanto aluda a escándalos como el Caso Arona 3: perroflauta el que no calle públicamente (según quienes sí lo hacen).