Hoy se elige al nuevo alcalde de Arona

Día histórico en Arona. ¡¡¡Empieza el después político de Bertorrenteeeee!!! 😀 Su fantasma seguirá vagando y dando alaridos por las sombras consistoriales, por los juzgados y por los medios una eternidad 😕 . Peeeeero, por si no se acuerdan, Berto el iracundo ya no es alcaldeeeeeee 😀 (estaré celebrándolo por lo menos la misma cantidad de años que nos ha tocado sufrirlo, jeje, para que compense 😉 ).

Previsiblemente su sucesor en el trono de Aronalandia será Francisco Niño (alias Pacho), el número dos que el gobierno bertista de CC ha tenido que bancarse a la fuerza y que así, de entrada, parece tener más poco futuro político que la moto de un hippie. Solo teniendo en cuenta que tiene más enemigos dentro de su equipo de gobierno de Coalición Canaria que en la bancada de la oposición, es fácil imaginar los estampidos políticos que le esperan. Pero bueno, también es cierto que casi nadie apostaba por él en la guerra que le declararon sus semicompañeros de gobierno para intentar obligarlo a renunciar al cargo, y resultó vencedor…

Lo que está claro es que como esto es Aronalandia, aquí tooooooodo es posible. Y las andanzas del alcalde Niño segurísimo serán de lo más entretenidas (dure mucho o poco).

En el pleno de elección de alcalde de hoy, sin ir más lejos, está prevista alguna sorpresita que otra 😉 . Para continuar con las emociones, el Oráculo Hari advierte que el nuevo alcalde viene con algunas sorpresitas bajo el brazo, y que esta misma semana saltarán chispas desde Alcaldía (ya veremos si quema o sale quemado).

Y en las sombras políticas le están orquestando varios aliñes de emoción más. En casa de Berto el ex alcalde ( 😀 ) se suceden las reuniones políticas, la inmensa mayoría -por no decir casi todas- sin Niño. En paralelo, la Pantera Sosa mantiene sus propias reuniones (políticas y de todo tipo) para intentar hacer el Ayuntamiento ‘a su mano’ 😕 . Los bertistas antisosistas también se reúnen para calibrar si les conviene dejar rienda suelta a Sosa. Los cargos de confianza cesados, los bedeles y demás personal ascendido a rangos de director general por Berto, se reúnen y pelotean al previsible nuevo alcalde lo que no está escrito. La oposición, cómo no, se reúne entre sí y con unos y el otro. Niño, para no ser menos, está teniendo muchísimas reuniones con estos con aquellos con los otros y con los de la moto.

Los agentes haris le ven bastaaante desorientado, pero algo es algo: consciente de que le apuntan mogollón de puñales y convencido de que es fundamental poner fin a la oscura etapa de crispación y represión que había iniciado Berto contra los miembros de la oposición que no le rieran la gracia, que discreparan públicamente de su gestión y que aireara sus desmanes (que hiciera su trabajo de control, fiscalización, alerta y denuncia, vamos). Falta que se de cuenta de que eso mismo es lo que ha ocurrido con los técnicos y departamentos municipales, con los periodistas, con los particulares y asociaciones vecinales deportivas y empresariales, con los abogados anticorrupción, con los policías locales, con alcaldes vecinos, con los jueces y fiscales…

Transparencia, tolerancia a la crítica, consenso, sinceridad, gestión del interés general por encima del particular y partidista, respeto a la legalidad, gestión responsable de los fondos públicos,… ¿Será capaz? ¿Sentado sobre el trono de un polvorín? Uffff… Y encima entró con mal pie a la política: luchando por sueldazo, ejerciendo en secreto como médico en la empresa privada cuando se suponía que tenía dedicación exclusiva, otorgando su plaza de médico en la Seguridad Social a su hija, firmando desmanes bertistas… Y de momento parece estar cayendo presa de los pelotas que terminaron de mediocrizar la imagen pública de Berto.

Aunque siendo positiv@s, solo imaginar que de repente puede ser posible otro Arona, ya es un montón. Quién lo hubiera dicho hace apenas 20 días… Bertorrente fuera del sillón de mando de Arona por repentino mandato judicial en el asuntillo judicial más chorra de cuantos tiene encima 😆 .

Se abre el telón de la siguiente fase de Aronalandia: un Niño doctor en la Alcaldía.

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