El Caso Arona 2 y la colitis del ladrillo ilegal

Se avecina un macro desfile judicial de constructores

El juez instructor del Caso Arona 2 ha iniciado los trámites para citar a declarar en calidad de testigos a un montón de constructores-promotores.

Se trata de los titulares de las licencias irregulares concedidas por la Junta Local de Gobierno de Arona durante el pasado mandato 2007-2011, cuando el alcalde aronero Berto González Reverón y su Junta de Gobierno de 2003-2010 estaban ya imputados en el Caso Arona 1 por delitos urbanísticos.

Así de power ha reactivado esta causa el nuevo titular del juzgado número cuatro de Arona (la jueza que inició la instrucción a regañadientes salió por patas): estremeciendo el sector del ladrillo.

Como no podía ser menos, donde más se está notando la sacudida es en las torres más altas. Para ser más concreta, en aquellas torres que tienen grandes trasteros, desvanes misteriosos, pasadizos secretos con puertas ocultas,… ¿Me siguen, no? Los que tienen algo (o mucho) que ocultar están cagaditos. La colitis del ladrillo ilegal o del cemento que se llama 😉 .

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Chanchullos secretos de CC para «comprar» a José Antonio Reverón (4)

El alcalde, Sosa y Tatanito intentaron que ‘el de la mochila’ cesara en las denuncias a Fiscalía a cambio de un sueldo, un móvil y un despacho en el Ayuntamiento

¿Acaso creían que ya les había contado lo más fuerte de esta película que ha vivido y sufrido el concejal que ha abanderado la lucha anticorrupción en el Ayuntamiento de Arona? Pues qué va. Solo les he perfilado la parte más light de la guerra que el gobierno bertista, determinados técnicos municipales, empresarios y hasta su ex PSOE han librado para intentar aplacar, controlar y quitar de en medio a José Antonio Reverón (quien acabó dejando el PSOE y fundando Ciudadanos por Arona).

(Advertencia para públicos sensibles: En este capítulo hay escenas de terror).

El alcalde y su equipo estrenaron la mayoría absoluta que lograron en 2007 (histórica porque hacía dos décadas que ningún grupo conseguía concejales suficientes para gobernar en solitario, sin pactos) con una prioridad clara: defenestrar políticamente y vengarse de los socialistas responsables de sus imputaciones judiciales: Paco García Santamaría y José Antonio Reverón.

Los bertistas nunca asumieron que eran ell@s los presuntos delincuentes por haber gestionado el Ayuntamiento al margen de la legalidad (el Caso Arona arrancó con cientos de licencias de obra concedidas con informes jurídicos desfavorables, contratos de obras públicas adjudicadas a dedo, enchufes de personal y tejemanejes en el Plan General de Ordenación que llevan siglos tramitando).

Sino que enfocaron el asunto desde el primer momento como si los golfos fueran quienes les habían denunciado (aunque esa fuera su obligación como oposición). Sigue leyendo